
La niñez en situación de discapacidad ¿Qué es lo que esconden las cifras?
Frecuentemente se escucha que los niños son primero, pero ¿qué pasa con su presente? Un análisis sobre la invisibilidad de la niñez con discapacidad en las crisis.
Frecuentemente se escucha que los niños son primero, que son el futuro, pero ¿y qué pasa con su presente? El cómo viven ahora sólo importa en la medida de como retribuirán a la sociedad en los años venideros.
¿Y qué pasa si ponemos lupa en los desastres naturales (o no tanto) como terremotos, incendios forestales o inundaciones? De esos que Chile sabe mucho y que han marcado nuestro ADN como nación y que, por lo tanto, hablan muy bien de nuestra forma de responder a las necesidades sociales. Son eventos que llenan los medios de comunicación y que saturan las redes sociales, donde todas las autoridades reclaman con extrema teatralidad, y hasta con lágrimas en los ojos.
En general, el discurso público destaca en su narrativa que las necesidades de los niños serán cubiertas, especialmente las de los niños y niñas “discapacitados”. Sin embargo, cuando se conoce la realidad empíricamente el discurso se diluye. De manera responsable digo que no existe un organismo público que vele de manera centralizada por esta población, particularmente vulnerable. Previamente ya eran desfavorecidos, y ahora frente a una nueva tragedia colectiva, sus necesidades se invisibilizan aún más.
No existe un catastro de quienes son, donde están con precisión y mucho menos de sus necesidades específicas. Es inaceptable que se espere a la aplicación de fichas de emergencia para conocer todos estos datos de carácter elemental. En tanto se aplica el instrumento ¿Qué hacen los padres de niños TEA que no pueden cohabitar en albergues junto a muchas personas? ¿De dónde sacan las gasas y sueros para hacerles las curaciones a sus hijos? ¿Cómo encienden el ventilador para mantener a niños que requieren ventilación mecánica domiciliaria?
Entonces, cuando escuchamos el lema “los niños primero” permítanme al menos dudarlo, porque la infancia “no válida” o “descartable” salvo para mantener las cifras, es desechada en la inversión estatal, pues desde su perspectiva, la niñez es vista más como sujeto de caridad que un sujeto de derecho.
A los niños con necesidades especiales, se les entrega lo que sobra en el sistema, al hacerles competir por los insuficientes recursos estatales con otras personas que están en similares condiciones de desigualdad de la vida. En mi opinión, la protección del Estado es digna no sólo por lo que el sujeto es capaz de retornar a futuro, sino por la propia validez que le entrega su condición de persona, que siente y que habita en un cuerpo, que aunque diferente al nuestro, es igual al propio y al de toda la sociedad.
Escrito por Analilia Quiroz Olmos
Analista y colaborador en Centro de Reflexiones Críticas.