
Bajo el modelo neoliberal, la hiper-individualización ha fragmentado los lazos comunitarios, convirtiendo a la soledad en una epidemia silenciosa.
Cada época es productora de ciertos síntomas del sufrimiento psíquico que develan el tipo de sociedad, su modelo político y económico y las dinámicas sociales existentes; el modelo neoliberal de cual somos parte, promueve una cultura del tener sobre el ser, donde los ideales como el exitismo, el mérito propio y la competencia son los ejes centrales que guían el proyecto vital.
En el modelo neoliberal vemos sujetos constantemente exigidos por cumplir con los ideales impuestos por el modelo; sujetos aislados socialmente que no son capaces de construir vínculos sociales solidarios y que no tienen la disposición de ir al encuentro con la otredad; este proceso de disgregación nos está enfermando debido a que los seres humanos somos mamíferos extraordinariamente sociales.
En el último tiempo hemos sido testigos de cómo la soledad y el aislamiento social tienen un impacto negativo en nuestra salud mental. La soledad crónica y el aislamiento social favorecen la depresión y la aparición de otras problemáticas, como la demencia, la paranoia y los síntomas psicóticos.
Los seres humanos evitamos el dolor y el malestar de manera constante; la soledad y el aislamiento social generan un vacío emocional, en ocasiones, insostenible que intentamos llenar de todas las formas posibles, por ejemplo, a través del consumismo extremo. Sin embargo, lejos de curar, este se intensifica porque volvemos a ver al otro como un enemigo con el cual debemos competir.
Cambiar la forma con la que pensamos individualmente la construcción de la salud mental, nos ayudaría a pensar en el malestar y el sufrimiento de las personas en el contexto de una sociedad determinada, entendiendo que el modelo político, económico y social tienen un impacto directo en la subjetividad de los individuos.
Escrito por Vicenta Arenas Arenas
Analista y colaborador en Centro de Reflexiones Críticas.